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        <title>Noticias</title>
        <description><![CDATA[Novedades de nuestra Editorial]]></description>
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            <title>Santa Cruz era una fiesta</title>
            <link>http://lahoguera.com/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=685:santa-cruz-era-una-fiesta&amp;catid=6:noticias&amp;Itemid=7</link>
            <description><![CDATA[<p style="text-align: right;">Por Gabriel Chávez Casazola</p>
<p>Santa Cruz era una fiesta.  No hablo (solamente) del septiembre que acaba de pasar, mes que cada año trae a estas tierras, de la mano del retorno del calor y del aroma húmedo del trópico, un epifánico despertar, re/sucitar, de los sentidos.   No.  Hablo de que acaso fue una fiesta siempre o casi siempre, mucho tiempo antes de que se haya convertido en lo que es ahora.  O, al menos, esa es la sensación que nos deja la lectura de un libro que lleva por título precisamente este: <em>Santa Cruz era una fiesta</em> (La Hoguera, 2011).<br />Se trata de una antología de crónicas de viajeros -a la manera de las que preparó Mariano Baptista Gumucio sobre otras ciudades del país-, cuya selección e introducción fue confiada por los editores al historiador Alcides Parejas, como parte de una colección de libros publicados con motivo del 450 aniversario de fundación de la capital cruceña. Y se trata, sobre todo, de una antología que sin dejar de ser amena, permite a la vez una lectura aguda y reflexiva, pues los textos que la integran, y que son las miradas de casi una veintena de viajeros que llegaron a Santa Cruz de la Sierra entre los siglos XVIII y XX, proyectan luces nuevas, incluso algunas sorprendentes, sobre la ciudad del siglo XXI, su estilo de vida y el espíritu de sus habitantes.<br />El uruguayo Mario Benedetti escribió en<em> La casa y el ladrillo</em> que “es útil recordar / que el ahora ya estaba germinando en el antes; / que el ahora integral sólo pudo formarse / con pedazos de antes / y de antes de antes".  Son los antes y los antes de antes de Santa Cruz los que podemos atisbar entonces en este volumen, asomándonos a la población risueña y apacible que encontraron y conocieron Alcides D’Orbigny, Francis de Castelnau, Mauricio Bach, Ciro Bayo (el inefable Ciro Bayo), Erland Nordenskiöld, Percy Fawcett, Ciro Torres López y varios otros peregrinos (o exploradores, o pioneros, o <em>flâneurs</em>) que pasearon por sus calles de arena y corredores que resguardan del sol y de la lluvia.<br />En el contraste, en la cesura entre aquella Santa Cruz y ésta, en su diferencia –que da cuenta del vertiginoso salto a la modernidad del último medio siglo, con toda la contabilidad de lo ganado y lo perdido en el proceso-, pero también en el juego de espejos, en las semejanzas, en cuanto se ha conservado semper idem, en los hilos que reúnen a aquella y a esta ciudad, a aquellos que vivían en ella y a quienes lo hacemos ahora, radica el principal interés de esta lectura.<br />Así, la despreocupada apoliticidad de los cruceños de otrora, su vida dulce, su elegir reinas ya en el corazón del XIX, su corazón ancho y abierto como sus patios con aljibe, su habitar en una “república de mujeres” (bellas y llanas, como el declive de una orilla), pero también su determinación de ser Bolivia pese a Bolivia (pues los viajeros lo ven todo, también lo que no existe, como los caminos y los trenes ausentes), su “escepticismo sonriente y trágico” provocado por el aislamiento geográfico y espiritual, incluso su “crueldad” con los indígenas y hasta la forma de asustar de sus espectros.  El antólogo no ha escamoteado nada de lo que dijeron los viajeros haber visto y vivido. Todo ello consta en estas páginas y da cuenta de lo que fue, pero también, de alguna secreta manera y tal como lo proponía Benedetti, de lo que hoy es. “El ahora integral sólo pudo formarse / con pedazos de antes / y de antes de antes”, para ganancia o pérdida, decía más arriba.   <br />Y aquí es posible cerrar este comentario tomando una cita de D’Orbigny de la crónica incluida en Santa Cruz era una fiesta: “Lejos de sentirme incómodo por el simple moblaje de las habitaciones cruceñas, casi me regocijaba encontrar esa sencillez, pensando en las transformaciones que sufrirían las virtudes hospitalarias de la población cuando conozca las mil y una necesidades que el lujo y la molicie introdujeron en nuestras ciudades. Entonces, con innumerables necesidades que ignoran hasta el presente, su existencia será menos fácil, sus gastos habrán de centuplicarse, las diferencias de fortuna se harán sentir y acarrearán rivalidades tendientes a endurecer sus corazones e inspirarles el frío egoísmo que envenena nuestros centros civilizados. ¿Serán entonces más felices los cruceños? Lo dudo; quizás añoren esta sencillez que los nivela y aumenta sus recursos en la medida de todas las necesidades que no tienen”.<br /></p>]]></description>
            <author> drodriguez@lahoguera.com (La Hoguera)</author>
            <pubDate>Wed, 16 Nov 2011 19:05:08 GMT</pubDate>
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            <title>Lo raro</title>
            <link>http://lahoguera.com/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=671:lo-raro&amp;catid=6:noticias&amp;Itemid=7</link>
            <description><![CDATA[<div style="text-align: center;"><strong>LO RARO</strong><br /></div>
<div style="text-align: right;"><strong>Comentario del libro “Más allá del agujero negro” de Pablo Rivero<br />Por Paola R. Senseve T.<br /></strong></div>
La palabra <em>raro</em>, según la Real Academia de la Lengua Española viene del latín <em>rarus</em> y puede referirse a lo siguiente: Dicho de algo o alguien que se comporta de un modo inhabitual. Extraordinario, poco común o frecuente. Escaso en su clase o especie. Insigne, sobresaliente o excelente en su línea. Extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse.  Por ende, todo aquello raro se aprecia de sobremanera en el arte, porque tiene la capacidad de sorprender y de lograr arrancar emociones, sensaciones o arrebatos.<br />Tal vez lo raro comience como comienza el libro de Pablo (me permito citarlo):  <em>A modo de suculento aperitivo propedéutico, con el filo de la razón, hermenéutico, rasgo el telón de esta ópera prima. Rasgado ya, rasgado por dentro, queda en evidencia, el vacío amoroso de quien lleva un Frankenstein en el corazón; entretanto, pongo en bandeja de platino para su provechosa degustación, orejas  fritas y ojos al vapor, bocadillos tónicos obtenidos de mis escogidas víctimas, con la debida anticipación, que se merece esta macabra reunión</em>.<br />La prosa de Pablo está plagada de recursos poéticos como antítesis, anáforas, aliteraciones, metáforas, prosopopeyas, retruécanos, onomatopeyas, paradojas, y más. Aquí algunos hermosos ejemplos de la habilidad del autor en el manejo de dichos recursos:<br />“Aquí, a mí, préstame tu libertad para que por fin te la devuelva, más sana que salva, pero más salva, que una bala de mentira.”<br />“Realidad paralela a la realidad paralela que tiene una realidad paralela de su realidad paralela que, a su vez, es paralela, de esta realidad paralela”<br />“Juguemos a ser lo que somos, nada.”<br />“Todos para uno porque uno somos todos.”<br />“…Quisiera recorrer el mundo en un silbido, llevando mi libertad en el viento, volando deprisa hacia todas las direcciones posibles, buscando reconciliarme con el olvido, y renacer en el tiempo…”<br />Y de repente, luego de toda esa prosa, Pablo recurre al verso y sus palabras se estrechan como un riachuelo para volver a desembocar en el mar sin perder la cadencia que la caracteriza. <br />“Violeta vive en las nubes <br />y no quiere llover<br />solo quiere estar nublada”<br />Lo <em>raro</em> no es que palabras como suicidio, amor, soledad, locura, nada o dios, aparezcan repetidamente en este libro; lo <em>raro</em> es que figuren re significadas, manipuladas a tal punto que nada es lo que parece más allá del agujero negro.<br />Navegar por las aguas de estas letras se convierte en una experiencia inter disciplinaria, ya que tienen una banda sonora que mezcla canciones de los Roling Stones, de los Beatles, Nirvana, Michael Jackson, Bob Marley (entre paréntesis debo decir que todos ellos tan <em>raros</em> como Pablo). Y como la cosa todavía se puede poner más <em>rara</em>, ¡hasta Magneto con su “Vuela, vuela” y Jeannette con su “Corazón de poeta” acompañan esta lectura!<br /><em>Pablóica, pablar, pabló</em>… <em>Más allá del agujero negro</em>, Pablo es un personaje, un nombre, un verbo, un adjetivo calificativo; es todo y es nada. Y claro, haciéndole un homenaje justo al absurdo, Nadie y Alguien también son personajes y admitámoslo, ellos sí son <em>raros</em>. <br />Un mar de palabras, una historia, unos protagonistas, un Pablo (autor y personaje) que es tan habitante del mundo globalizado y atemporal en el que sus lectores vivimos; es por eso que somos capaces de reconocer sus referencias: el Lobo feroz, Popeye y Olivia, Frankenstein, Pinky y Cerebro, La naranja mecánica, la Caperucita roja, Gasparín, el Kamasutra, Freud, Maquiavelo, Al Capone, Boca Juniors, Pelé, Ratones paranóicos y otros más; pero eso no es lo <em>raro</em>, porque en nuestras cabezas todo está mezclado de igual manera, pero en el agujero negro son metáforas de algo más profundo, de algo que evidentemente, está más allá.<br />Así que termino esta <em>rara</em> presentación, invitándolos a ir <em>Más allá del agujero negro</em> y parafraseando a Pablo: “A buen entendedor, más metáforas”<br />]]></description>
            <author> drodriguez@lahoguera.com (La Hoguera)</author>
            <pubDate>Thu, 09 Jun 2011 15:20:55 GMT</pubDate>
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            <title>PEQUEÑOS INSOLENTES DE FELIPE PAREJAS</title>
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            <description><![CDATA[<div style="text-align: center;">PEQUEÑOS INSOLENTES DE FELIPE PAREJAS<br /></div>
<div style="text-align: right;">Laura Escobari de Querejazu<br /></div>
<div style="text-align: justify;">Felipe tenía apenas cuatro años y ya sabía leer. Un día cuando visitaba a su madre, entró corriendo y le dijo “mamá qué quiere decir alfil”, y ella le respondió “a ver trae, qué estás leyendo”, entonces  Felipe trajo las instrucciones del ajedrez.  No me extraña entonces que ahora, a sus veinticinco, haya escrito este libro de cuentos.  Es más, en la dedicatoria dice “a mi padre que siempre creyó en mí y  me regaló libros en mi cumpleaños y a mi madre que me leyó todos los cuentos de la casa, una y otra vez”.<br />Felipe no leyó antes porque todavía las letras no entraban en su desarrollo, pero entonces su madre lo hizo por él, una y otra vez, una y otra vez.  Desde tan pequeño Felipe empezó a pensar en las cosas, en las palabras y las cosas, en cambiar el desenlace los cuentos de hadas, en la realidad y la ficción, en las posibilidades que le daba ese inmenso mundo de la imaginación que pusieron en sus manos sus padres y luego sus maestros.  Felipe ahora vuela solo, con maestría y rumbo definido, el de las Letras.<br />Pequeños Insolentes, es un libro para adultos, para quienes disfrutan el cuento en pocas líneas, donde ocurre un hecho dramático e intenso, muchas veces lleno de terror con desenlace fatídico.  El libro de Parejas atrae por su originalidad, el suspenso que crea y el mensaje que deja al lector.  Uno de ellos es aquel que por más de que los cuentos infantiles nos parezcan terroríficos, cambiar las atrocidades que ocurren solo traería letargo y aburrimiento.  Quizá lo terrorífico atraiga a los niños, y el suspenso y lo insólito atraiga a los mayores, porque nada más espantoso que un lobo que se come a la abuelita, o una vieja bruja que empuja a unos niños al horno, pero a los niños les gusta que se les cuente o lea una y otra vez, hasta sabérselos de memoria. A los mayores en cambio, nos atrae lo extraño, lo sorprendente. Así son los cuentos de Felipe Parejas, algunos de horror, otros son equívocos, como los de los ninjas intergalácticos, propios de su época.<br />La tapa del libro evoca un par de niños malcriados, pues sí, los cuentos de Felipe son contestatarios, los cuentos no son para niños, son para adultos a quienes sorprende lo abrupto del desenlace, lo mágico de la transformación de aquél guía de expedición arqueológica que se convierte en la propia momia que busca la expedición.  O cuando el cuento va rosa, la mujer es una horrorosa sirena.  Cada cuento en sí es una vivencia, un sobresalto, pero todos los cuentos juntos, inducen al pánico, que por su misma esencia emana una suerte de hechizo macabro.  <br />Por otro lado, hay detrás de los cuentos un pensamiento filosófico profundo. La Nada, de Revelaciones o los cuentos sobre su propio reflejo en el espejo, hacen detener al lector y sumirlo en reflexión, como cuando leemos “su reflejo se cansó de escucharlo”, o cuando el profesor de Exactas, concluye al final de su vida que “las matemáticas no sirven para nada”, son solo un ensayo intelectual, pues al final, en  el fondo de las cosas: solo hay una maraña de pensamientos.<br />Finalmente decir que la obra reúne todas las cualidades de excelencia del género cuentístico. Son pequeñas síntesis, son fugaces, con un solo personaje cuya intensidad  desata curiosidad en un corto mensaje y terminan en sobresalto, horror. El lector queda estupefacto, atraído e inmóvil.</div>]]></description>
            <pubDate>Thu, 24 Mar 2011 20:31:43 GMT</pubDate>
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            <title>Un tributo necesario: Manuela Sáenz, ese legado de amor y ciudadanía</title>
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            <description><![CDATA[<p>BAJOBANDERA 14<br />Un tributo necesario: Manuela Sáenz, ese legado de amor y ciudadanía<br />Ricardo Bajo H.</p>
<p>Carlos Hugo Molina tiene, desde hace tiempo, una teoría: Bolivia debe su nacimiento, entre otros factores, al amor de Manuela Sáenz y al sortilegio de sus palabras ascendentes sobre el Libertador Bolívar y la apuesta  por una patria nueva entre Lima y Buenos Aires. Bolivia es esa hija que Manuela y Simón jamás pudieron tener. Somos producto de un acto de amor. Entre un caraqueño y una quiteña. Poético, cursi, irreal, maravilloso. ¿Qué otra nación puede decir lo mismo?<br />“Bolivia debe su existencia a los triunfos militares contra los españoles, a los quince años de resistencia solitaria de mis hermanos que no cejaron en su persistencia, pero también a una entrega y unas palabras dichas con amor, mil veces más convincentes que el tronar de los cañones”, según escribe Molina. La “hija predilecta” de Bolívar nació del encuentro de dos amantes y así Bolivia llega a ser simplemente un “amor desenfrenado de libertad”.<br />Esta teoría está sustentada en el libro “Manuela, mi amable loca” (editorial La Hoguera, en su tercera edición, 2010) que se publicó por primera vez en 2001 (Eureka ediciones).  Carlos Hugo Molina, impulsor de la Participación Popular de “Goni”, ex prefecto de Santa Cruz, hincha de Blooming y adulador “voluntario y respetuoso” de la figura de Manuela Saenz pone su granito de arena en esa creciente popularidad de la quiteña que firmaba sus cartas hacia Simón Bolívar como “patriota y amante de usted”.<br />En esta nueva edición Molina suma nuevas cartas de Manuela hacia Simón. El libro basado en material histórico (la verdadera relación epistolar entre ambos personajes históricos se encuentra en Quito) y ficciones tiene como mejor acierto la voz de Joseph Miguel Justiniano, un vecino ex capellán de Santa Cruz que acompaña al Libertador y que con el paso del tiempo se convierte en confesor, amigo y confidente de Manuela. Amanuense fiel. Molina abandona esa voz narradora (ese testamento escrito en primera persona) que aparece en el primer capítulo (La puerta que se abre) y se deja engatusar por el romanticismo y patriotismo de las cartas reales e inventadas. <br />“Manuela, mi amable loca”, a parte de esa sugerente tesis histórica citada, es un libro de amor hacia la capitana Sáenz, amante, rebelde y guerrera: “Sin usted, Bolívar habría seguido siendo el Libertador de Naciones, enamoradizo hasta el cansancio, pero no el Amante Universal que sigue arrancando suspiros”, dice Molina extrañándose y exigiendo monumentos en nuestras ciudades hacia el amor de sus amores. “Es pues, amor y ciudadanía las que hemos heredado de usted, como patrimonio irrenunciable”, añade. “Bolívar, amante de Manuela”, (y no, al revés) dijo el año pasado en una reseña Carlos Mesa en el periódico Página Siete. “En materia de amor, la señora Manuela Sáenz era más grande, mucho más grande”, remata Molina.<br />Molina traza un retrato de una Manuela apasionada, irreverente, explosiva, atropelladora, sensual, tierna, audaz, transgresora, que rompe con los paradigmas de una sociedad patriarcal y sujeta a normas. “En sus cartas nos transmite la fórmula mágica: conjurar todo el sexismo, ganar todas las batallas y decirle a las mujeres que el pecado es una farsa, un límite inventado, que pretende acabar con el imaginario. Pero también es una mirada hacia la soledad, hacia ls tristeza de sus últimos días, olvidada, ignorada y abandonada por la historia y por la injusticia pasada.Amor sin tiempo, soledad sin fin.<br />Y junto al amor y la soledad, la pasión, el sexo anhelado. “Llueve, como pocas veces; como llovería yo si desatara mis recatos”, le dice Manuela a Simón en una de las cartas de Carlos Hugo Molina. O ésta: “Simón mío, espero verlo pronto. Reciba un beso que le cubra todo el cuerpo”.<br />La ciudad de Sucre, Charcas en aquella época, vió entrar a Simón Bolívar una mañana de diciembre de 1825 acompañado de una Manuela Sáenz (y sus dos amigas negras, Jonatan y Nathan) vestida con casaca azul, bombacho con cotaina blanca, brandemburgos de oro, vueltas y cuello rojos. ¡Cuánto daría por una máquina de tiempo y sentarme en la plaza para ver pasar a la Libertadora y a Simón, su amante!</p>]]></description>
            <pubDate>Thu, 03 Mar 2011 14:11:32 GMT</pubDate>
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            <title>Una fiesta rodeada de libros</title>
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            <description><![CDATA[<div style="text-align: right;">Por Harold Olmos<br /></div>
<p>Fue una sorpresa muy grata haber sido invitado a participar en la ceremonia de entrega de estos  ejemplares de formidable contenido y elegante impresión, con los que la Casa de la Cultura de Santa Cruz  refuerza las publicaciones que hacen honor a los 450 años de la Fundación de esta ciudad.  Son esfuerzos como este que nos congrega los que mejor homenaje expresan hacia quienes tuvieron el coraje de emprender la aventura de fundar y construir esta ciudad en el centro geográfico de América del Sur.<br />Es un lugar común afirmar que los pueblos que no se esfuerzan por divulgar su propia historia cometen una grave omisión, pues ocultan sus éxitos y fracasos, hazañas y sinsabores, y dejan en la oscuridad a las generaciones por venir. Ese no es el caso de Santa Cruz que, como lo estamos presenciando, no esconde la cabeza ante su historia.  Por eso es un mérito adicional notable el haber inscrito en esta colección obras como las que esta noche son presentadas a ustedes.<br />Concebí estos minutos como un desafío muy grande. Poder en un espacio de tiempo tan estrecho hablar de un rico racimo de obras sobre Santa Cruz  parecía una hazaña excesivamente cuesta arriba. <br />Poco a poco, a medida que hojeaba las obras, percibí que estaba ante un conjunto de lecturas no solamente deliciosas por su forma y contenido sino ampliamente instructivas. Pienso que este logro las hace acreedoras de un reconocimiento, cuya mejor manifestación deberá ser que no estén ausentes en ninguna de las bibliotecas de universidades, colegios, centros de estudio e instituciones locales, regionales y nacionales. Las cuatro obras que esta noche he honro en presentar a Uds., constituyen bloques de conocimientos sobre cómo se forjó esta ciudad y cómo emergió esta región. Si se quiere saber cómo surgió Santa Cruz, estas obras son piedras fundamentales que no es posible ignorar.  <br />De ellas, la Historia de la Conquista del Oriente Boliviano, de Finot, es una reedición, que incluye un estudio de Alcides Parejas Moreno;  los Cronistas cruceños del Alto Perú Virreinal es también una reedición; la Historia del Teatro en Santa Cruz, de René Hohenstein, tiene su bautizo esta noche,  y como corona de este trío, viene el Santa Cruz era una Fiesta, una nueva antología que recopila crónicas de viajeros, compilada por Parejas Moreno.  <br />Es gracias a la iniciativa de la Fundación Cultural ITOS, y al apoyo del Grupo Editorial La Hoguera, y del gobierno municipal de Santa Cruz que ellas realizan su ingreso bibliográfico bajo el nombre de Colección 450 años, como un homenaje a la fundación de la ciudad. <br /> En el centro de estos bloques de historia, arduamente trabajados en su edición para poder llevarlos hasta el público, resplandece por su enorme aporte histórico la obra  de Enrique Finot. Son, por eso, justificados los elogios que hace de la figura de Finot el editor de la colección, Parejas Moreno, en cuyo empeño ella se ha gestado y cuya convocatoria me ha traído hasta aquí.<br />La llegada de estas obras ocurre  en un momento oportuno, cuando en la cuidad y en la región se percibe la necesidad de renovar la valoración de su historia y de su identidad, asociadas a la misma raíz de la que emergieron todos sus demás hermanos, incluso los que partieron para convertirse en parte de la soberanía de otros. Dice Alcides Parejas, en el estudio con el que introduce el trabajo magistral de Finot, que “la gobernación de Santa Cruz de la Sierra y, por tanto, su ciudad capital, surgieron a la historia directamente vinculadas a la Audiencia de Charcas”. De seguidas, en una frase aún más incisiva, expresa:  “…los orígenes de la nacionalidad boliviana hay que buscarlos a partir de la incorporación de los llanos orientales a la Audiencia de Charcas, con la creación de la Gobernación de Moxos, la cual se afirma con la fundación de Santa Cruz de la Sierra”.  Es decir, digámoslo claro, Bolivia pudo forjarse y emerger como nación porque Santa Cruz estaba en la raíz de ese proyecto.<br />Ñuflo de Chávez y sus compañeros lograron no solamente fundar “la ciudad de los llanos, la más interior y mediterránea” de las fundadas por los españoles, sino que también emprendieron una misión civilizatoria, dice el prólogo de “Cronistas Cruceños”. De inmediato agrega: “Aunque no se siguiese otro interés más que poblar y desencantar la tierra, era un gran servicio a su majestad, porque de este bien resultaría que otros no se perdiesen”.<br />Estas obras permitirán al lector ingresar a ese mundo fascinante y peligroso de hace cuatro siglos y medio, y podrán imaginarse las peripecias que sufrieron quienes fueron llevados por ese … mantra, dirían ahora, poblar y desencantar la tierra. Esas peripecias tuvieron un capítulo trágico con la muerte de Chaves en manos de indígenas del Chaco, siete años y medio después de fundar Santa Cruz de la Sierra e inmortalizar su tierra natal extremeña. <br />EL pasar de los años y los siglos, las migraciones e inmigraciones, no ha cambiado el carácter emprendedor del cruceño, ni la  belleza de las jóvenes que gratamente sorprende a quienes la visitan. <br />Las obras de esta colección son un solaz de buena lectura que honra a quienes las seleccionaron y dice mucho de ellos. Por ejemplo, la descripción de d’Orbigny sobre Santa Cruz, durante el tiempo que permaneció aquí, en la tercera década del siglo antepasado, realizando un trabajo encomendado por la Sociedad de Estudios Geográficos de su país. Uno no deja de asombrarse cuando nos habla de la gracia y belleza de sus mujeres, de la caballerosidad de los hombres, y de la vida aparentemente diáfana de esos tiempos. Nadie podrá decir que este formidable cronista estaba errado cuando, decía:<br />“Gentiles en la vida social y muy espirituales por naturaleza, tienen la réplica pronta de las meridionales y una conversación tanto más vivaz por sentirse libres de las severas inconveniencias que encadenan a nuestras damas europeas. Dicen todo lo que piensan con el candor más original”.<br />El ambiente diario parece retratarse en el siguiente párrafo de Lewis Herdnon y Larner Gibbon:<br />“Cualquier ropa delgada y sábanas que requiera la familia son proporcionadas por la tierra, trabajada en tela fina por los indios que hilan, tejen y cosen. AL metal de plata no le dan valor, excepto en el uso de la mesa. Onzas de oro se funden en cruces y aretes para uso de las indias jóvenes”. <br />También podemos encontrar pasajes que nos dan algunas luces sobre los orígenes de la frase sobre la hospitalidad del cruceño, tan amplia que es su ley. Escuchemos este pasaje de una comisión italiana encabezada por Guido Bennatti y Vicenzo Logato:<br />“…dudamos que exista un pueblo más hospitalario que el cruceño. Hemos viajado por Escocia; hemos abrigado nuestras cabezas bajo la tienda del árabe, pueblos citados con razón como hospitalarios por excelencia. Pero en ninguna parte hemos visto recibir al extraño, al viajero, con el cariño sencillo, discreto y cortés que en la provincia de Santa Cruz…” <br />Entusiasma la buena y laboriosa recopilación de los trabajos de este fecundo manojo. Bajo un lenguaje simple, raras veces barroco,  el lector se pasea por una veintena de autores, muchos de los cuales, lo confieso, personalmente desconocía. Y sin embargo cada una de las visiones que nos trae este conjunto de autores es una invitación a la imaginación y a evocar un nostálgico pasado. De Francisco de Viedma y Narvaez a Ciro Bayo y Segurola, todos nos traen imágenes vivas de esa Santa Cruz de un ayer distante. A principios del siglo diecinueve, el sueco Erland Nordenskiold nos decía lo que ahora nos parecería obvio al evocar esos tiempos: “Con seguridad, en toda América no hay un lugar tan grande que esté tan alejado y tan apartado de buenas vías de comunicación”.  Y entonces aseguraba:  “Santa Cruz de la Sierra es una ciudad que tiene mucho futuro. Está en una región con grandes posibilidades de desarrollo, pero sólo tendrá verdadera importancia cuando se construya el ferrocarril desde Argentina por Yacuiba y se abran otras líneas férreas hasta el rio Paraguay, hasta Cochabamba, y hasta Las Juntas sobre el Rio Grande. Entonces Santa Cruz será el punto de apoyo del desarrollo de una región inmensa en el interior de Sudamérica…”  <br />En la época en que esto fue escrito, aún ni se  había pensado en el Memorándum de 1904, que gritaba la necesidad que tenía Bolivia, de articular sus regiones orientales con el resto del país y con la Cuenca del Plata, para prevenir nuevas agresiones y pérdidas territoriales.  Los postulados de ese memorándum no eran jalados de los cabellos sino que correspondían a una realidad urgente ya vista casi un siglo antes.<br />Hohenstein nos ayuda a recorrer didácticamente en el tiempo el forjamiento del teatro en Santa Cruz, con gran parte de los nombres, algunos de ellos todavía frescos en nuestra memoria, que levantaron ese arte hasta niveles que hoy nos parecen joyas labradas por orfebres de la palabra y del gesto. <br />Ustedes encontrarán en este cuarteto luces intensas que ayudan a comprender  la naturaleza cruceña y oriental. Sobre todo, podrán recorrer el pasado con la mirada de la imaginación y reconocer las enormes dificultades con las que fue surgiendo esta urbe que ahora, al llegar a sus 450 años, no es segunda de ninguna en la nación de cuya fundación fue vital. No lo digo gratuitamente. Retrotraigámonos al pasado inmediato y examinemos lo que en enero de 1961 decía Walter Suárez Landívar, rector de la Universidad Gabriel René Moreno, cuando se produjo la primera edición de una de las obras ahora presentadas y Santa Cruz llegaba a los cuatrocientos años:<br />“Circunstancias ajenas al sentimiento y a la voluntad del pueblo cruceño, que debo y quiero pasar por alto, han hecho que la llegada a este aniversario de cuatro centurias encuentre a Santa Cruz no solamente en condiciones materiales de atraso, sino también en un clima que no es el propicio para dar libre expresión a los espíritus”.<br />Esos años eran una época difícil, cuando el desánimo cundía entre los hijos de esta tierra. Acababa de ocurrir Terebinto y sus llagas aún palpitaban. Pero cincuenta años más tarde, yo diría que la primera afirmación, si fuese dicha hoy,  difícilmente encontraría asidero.  Suscribiría, en cambio, la segunda: Hay un clima que no es el propicio para dar  libre expresión a los espíritus. <br />Pasemos por alto este punto y volvamos al primero. Creo que a ojos de cualquier observador, especialmente de alguien como quien les habla, que conoció Santa Cruz muy poco después del cuarto centenario, es evidente que la ciudad y el departamento han dado saltos notables. Cincuenta años después, en la celebración de sus 450 años, encuentro a una ciudad robusta y, pese a los sobresaltos, segura de que su destino es estar en la vanguardia del país de cuyo forjamiento estuvo en la raíz.<br />Recuerdo que sólo  un par de décadas después del cuarto  centenario, un colega mío escribía una nota sobre Santa Cruz en el diario El Nacional de Caracas y la titulaba: “Una región de vencedores”.  Eran los días en que iniciaba operaciones el Aeropuerto de Viru Viru, el más grande del país,  y cuando la inflación corría como un huracán. Sin embargo, Santa Cruz le hacía frente con lo mejor que siempre tuvo: trabajo duro e intenso. Esta Santa Cruz urbana y rural de hoy poco tiene que ver con el pasado de atraso que la caracterizaba. Falta mucho, es cierto, pero la ciudad que fundó Ñuflo de Chaves está superando sus deficiencias, con su propio esfuerzo.<br />Sin llegar al desborde de uno de los autores incluidos en esta serie, quien dijo que en Santa Cruz se decidirá algún día el destino del continente, es posible asegurar que en esta tierra yace el presente y el futuro de una Bolivia próspera, moderna e incluyente. Los números lo dicen y nuestros ojos lo ven. <br />-0-<br />Encántense con las obras de esta colección. Felicidades, Santa Cruz. Muchas gracias al incansable editor Alcides Parejas, a la Fundación ITOS y a la casa editorial La Hoguera. Felicidades a la alcaldía por su patrocinio.  Muchas gracias a todos ustedes.</p>]]></description>
            <pubDate>Tue, 22 Feb 2011 22:34:43 GMT</pubDate>
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            <title>BAJO BANDERA 11</title>
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            <description><![CDATA[“Sabayoneses”, el esperpento mágico <br /> Ricardo Bajo H.<br /> <br />Un perro, Firu. Un viejo, Bayard Blake. Un país, “una patria hijadeputa”, Sabayón, a orillas de un río, Marata, en el corazón del continente. Una casa –monstruo maldito- y un fantasma. Una mujer bella deshonrada y una traición infiel. Es “Sabayoneses” (editorial La Hoguera, 2010), la novela del periodista y escritor cruceño Darwin Pinto Cascán, muchos años en El Deber, ahora laburando en la revista “Poder y placer”.<br />La obra viene a graficar –entre otras cosas- la heterogeneidad y diversidad de la joven narrativa boliviana, inclasificable, irresistible a esa manía nuestra de los periodistas de etiquetarlo todo (para bien y para mal). Darwin Pinto se suma así al grupo de los “Tico” Hasbún, de los “Maxi” Barrientos, de los “Piñas” Piñeiro, de los Wilmer Urrelo…con fuerza y originalidad vía una novela de esperpento mágico, un terreno desconocido entre las letras más impetuosas de nuestra Bolivia escritora. <br />Bajo la sombra alargada de uno de sus ídolos (al cual entrevistó antes de su muerte en 2005, el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos y su legendario retrato del dictador por excelencia, “Yo, el Supremo”), Pinto consigue enganchar con una radiografía esperpéntica –al estilo de aquel viejo gallego llamado Valle Inclán- de un personaje autodestructivo, Bayard  Blake y sus hijos, queriendo sentar paralelismos monstruosos y mágicos con la propia Bolivia. Sabayón es la patria misma, convertida por la pesadilla de la pluma de Pinto en una república monárquica constitucional , que antes de la llegada del caudillo fundador, es simplemente “un monte inhóspito atravesado por bandas de cazadores de hombres e indios que se negaba a someterse al cañón de la esclavitud y a la Biblia de la conquista”.<br />El estilo de Darwin Pinto nos trae un alarde de imaginación, una capacidad de narrar a la vieja usanza, con el tono grandielocuente de quien cuenta hazañas gloriosas y sueños malparidos, con ínfulas de novela con mayúsculas. Eso de andar contando cotidianeidades onanistas, “modernas”, vulgares y mundanas es para otros y otras. Se agradece, por tanto, un especial cuidado y atención por el lenguaje, por la descripción jugosa, por el arte de narrar. <br />El mundo de Pinto está poblado por batallas de antes, por guerras inventadas, lejanas, cercanas, lloradas, por sangre derramada, por demasiadas muertes sin causa, por violencia irracional, por venganzas y fantasmas. Sabayoneses” tiene a un malo malote, dictador moribundo y fracasado en un país enterrado y sin futuro donde también vive un fantasma, una mujer hermosa, Belle Almanegra, que se pasea desnuda por la gran casa (la metáfora de la patria, una vez más) en las noches oscuras como el presente y el futuro. El pesimismo existencial –marca de muchas letras jóvenes de nuestra literatura- se traslada acá a una visión bestial de autodestrucción, de autoritarismo salvaje, de barbarie sin esperanza, tan solo depositada apenas en el hijo olvidado, diferente, exiliado. Mujer (fantasma) y juventud (marginada) como depositarias de un renacer ni squiera imaginado. Que ni el viejo perro Firu alcanzar a olfatear.<br />]]></description>
            <pubDate>Thu, 20 Jan 2011 20:09:20 GMT</pubDate>
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            <title>Chávez Casazola iluminado</title>
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            <description><![CDATA[<div style="text-align: center;"><strong>Chávez Casazola iluminado</strong><br /></div>
<div style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;"></span><br /></div>
Contemplo la tapa de este magnífico libro, y me detengo en la imagen del niño anclando su velero en un mar de desconocidos horizontes, de su posibles linderos con los sueños, entonces recuerdo aquel escritor que, un día llevó a su niño a conocer el mar, mientras él recordaba a Stevenson y a Debussy, el niño le gritó: “¡Papá, papá, ayúdame a mirar!”.<br />Es la misma sensación que siento tras leer la última página, y me digo a mi mismo, ayúdame a leer de nuevo estos poemas, y releo, y esta aventura placentera me lleva a recordar mundos y más mundos sumergidos como el <em>Nautilus </em>de Julio Verne o como el <em>Diario del Nautilus</em> del maestro Antonio Muñoz Molina.<br />Sin Cruz del Malta de por medio, pasan los cuadros, pasan los actores, pasan los mitos, pasan las historias y en más de una ocasión, quise quedarme pegado a ese telón que ahora es una página.<br />Me pregunto por qué Gabriel Chávez, me pidió que presentara este libro, si este libro se presenta solo. No hay modo de hacer analogías posibles, estas solo son válidas cuando tiene algún elemento en común. Es imposible hacer comparación alguna, los poemas de Chávez son distintos, solo me remito en esta breves palabras a la celebración del agua iluminada, donde cada verso, cada poema,  tiene códigos, índices, guiños y complicidades que, nos invitan a una viaje a través de la palabra con un solo destino, la palabra misma, a una velocidad de un alegro vivace de una nueva sinfonía que va in crescendo en cada verso. Es, para mí, sin lugar a dudar, un libro de poemas navegando en el agua iluminada de la música.<br />Gracias Gabriel por regalarnos tamaña maravilla, antes de concluir me pregunto, a sugerencia de nuestro amadísimo y admiradísimo Julio Cortázar, “el día que te presentes de candidato al cielo, tal vez te nombren, te infieran, te digan, dónde está el Evangelio completo, porque solo escribiste tan encriptado allá en la tierra, porque no escribiste para el pueblo”. En ese preciso instante, aparecerá Roberto Echazú y te dirá: <br />“Diles que no piensas ni por si acaso en un posible lector”. <br />Salud Gabriel.<br />
<div style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;">Gustavo Cárdenas Ayad</span><br /></div>]]></description>
            <pubDate>Thu, 18 Nov 2010 13:56:34 GMT</pubDate>
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            <title>Ganadores 2010</title>
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            <description><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>GANADORES</strong><strong> 2010<br />1.er Concurso Nacional de Experiencias Innovadoras en el Aula<br /></strong></p>
<p><strong>Nivel Primario Inferior: </strong><br /><em>1.er Lugar </em> <br />Fanny Zeballos Cuéllar <br />Experiencia: "Planta de Bolivia"  <br />Col.: Marcelino Champagnat  <br />(Santa Cruz)<br /> <br /><em>2.º Lugar </em><br />Salvador Iraipi Yapuquenda<br />Experiencia: Obra Teatral. "Almendritas" <br />Col.: Guadalupe (Fe y Alegría) <br />(Santa Cruz-Concepción)<br /> <br /><em>3.er Lugar </em><br />Rosselyn Ayaviri  <br />Experiencia: La Radio. "Soy Comunicador" <br />Col.: Carlos Medinacelli         <br />(La Paz) <br /><br /><strong>Nivel Primario Superior:</strong><br /><em>1.er Lugar </em><br />Moisés Rodríguez  <br />Experiencia: "Fixture Matemático" <br />Col.: Aniceto Arce <br />(Tarija)<br /><br /><em>2.º Lugar </em><br />José Luís Catorceno Gutiérrez    <br />Experiencia: "Distintos Conceptos Algebraicos"    <br />Col.: Mariscal Sucre <br />(Oruro)<br /> <br /><em> 3.er Lugar </em> <br />Lucila Meneses Tintaya   <br />Experiencia: "Torre de Hanoi-El Tangram"<br />Col.: Félix Reyes Ortiz <br />(La Paz)<br /> <br /><strong> Nivel Secundario:</strong><br /><em>1.er Lugar </em><br />Fidel Rodríguez Choque  <br />Experiencia: "Factorización en la Wiphala" <br />Col.: Módulo 2 de Abril, América C <br />(Santa Cruz)<br /> <br /><strong>Ramas Técnicas: </strong><br /><em>1.er Lugar: </em>Empate entre 2 ganadores<br />• Rodolfo García Encinas   <br />Experiencia: "Iniciación y Adquisición de Habilidades Motrices a través de la Gimnasia Infantil"  Col.: Julio César Patiño C <br />(La Paz)<br />• Rosa Verónica Aliss de Soria   <br />Experiencia: "Inteligencias Múltiples. Uso de Tic´S en el Aula" <br />Col.: Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús <br />(Cochabamba)<br /> <br /><em>2.º Lugar </em><br />Gaby Susy Carlo López   <br />Experiencia: "Cuidemos Nuestro Medio Ambiente" <br />Col: Alemán Santa Cruz<br />(Santa Cruz)<br /></p>]]></description>
            <pubDate>Wed, 03 Nov 2010 13:17:45 GMT</pubDate>
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            <title>Taller Mirabilia</title>
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            <description><![CDATA[<span style="font-size: 8pt; font-weight: 700; font-family: Arial; color: #666666;"><img style="float: left;" alt="mirabilia" src="http://lahoguera.com/images/stories/noticias/mirabilia.jpg" width="75" height="100" />Taller de narraviva y cinematografía "Mirabilia"</span><br />Octubre<span style="font-size: 8pt; font-weight: 700; font-family: Arial;"> - 2010</span><span style="font-size: 8pt; font-family: Arial; color: #666666;"><br /></span><span style="font-size: 8pt; font-weight: 700; font-family: Arial; color: #666666;"></span><span style="font-size: 8pt; font-family: Arial; color: #666666;">Mirabilia inicia su segundo ciclo este sábado 2 de octubre en la Biblioteca Municipal. </span> 

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            <pubDate>Thu, 30 Sep 2010 18:34:45 GMT</pubDate>
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            <title>Ganadores Agosto 2010</title>
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            <description><![CDATA[<div style="text-align: center;"><span style="font-size: 8pt; font-weight: 700; font-family: Arial; color: #666666;"><img style="float: left;" alt="ganadores_agosto" src="http://lahoguera.com/images/stories/noticias/ganadores_agosto.jpg" width="75" height="100" />Ganadores de agosto - "Festejemos con libros"</span><br /><span style="font-size: 8pt; font-weight: 700; font-family: Arial; color: #666666;"></span></div>
<span style="font-size: 8pt; font-weight: 700; font-family: Arial; color: #666666;"> </span> <span style="font-size: 8pt; font-weight: 700; font-family: Arial;"> Septiembre  - 2010</span><span style="font-size: 8pt;   font-family: Arial; color: #666666;"><br /></span><span style="font-size: 8pt; font-weight: 700;  font-family: Arial; color: #666666;"></span><span style="font-size: 8pt;   font-family: Arial; color: #666666;">Exitoso fue el inicio de la campaña "Festejemos con libros" que el Grupo Editorial La Hoguera lanzó en agosto y que pretende mantener hasta fin de año. </span> 

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            <pubDate>Wed, 08 Sep 2010 14:52:00 GMT</pubDate>
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